Memoria Histórica

Armero de 1985

Concebimos la memoria histórica como una herramienta para construir país, siendo la puesta institucional de la Fundación armando Armero en sus más de diez años de trabajo.

¿Cómo era Armero? No sólo es una pregunta de armeritas, sino una pregunta que atañe a colombianos y extranjeros. ¿Cómo hacer que el territorio hoy habitado por tumbas, olvido estatal y sinsabores, evoque a esa ciudad algodonera y pujante de 1985?

No pocos armeritas nos sentimos interpelados cuando nos pregunta de dónde somos. Unos titubean, gaguean, otros sudan, se ponen nerviosos, tristes o melancólicos. Y la respuesta casi siempre es la misma: “Yo era de Armero”. No respondemos: “Yo soy de Armero”, como lo hacen la mayoría de las personas que aún conservan su territorio. El imaginario es lo único que nos queda a los nacidos y criados en Armero. El voz a voz, las historias de los viejos, la memoria oral, en todo caso, de quienes sobrevivieron a esa noche del 13 de noviembre de 1985 cuando todo desapareció de ese pueblo del norte del Tolima.

¿Cómo rendirle homenaje a un muerto, si no hubo velorio y ni siquiera el cuerpo del muerto?, ¿cómo fijar el porvenir del cadáver? Hay que ritualizar la ruptura que produce la muerte para hacerla más soportable. Pero en Armero no hubo forma de preparar al muerto para su destino, ni tampoco a los sobrevivientes para la tragedia. Es por esto que con la Fundación hemos venido realizando diferentes actividad de homenaje a las víctimas. Uno de los proyectos que se tiene como plan a futuro es la construcción del Callejón del Duelo, donde aparecerán las fotografías de nuestros familiares fallecidos durante la tragedia.

Los armeritas llevan sobre sus espaldas, un duelo no resuelto, donde la avalancha no sólo arrasó solamente con todo un territorio, sino que fragmento su identidad colectiva y de pertenencia donde se forjaban y llevaban a cabo sus vidas.

Es por esto que en esta sección se hará alusión al trabajo que se ha realizado por reconstruir la memoria de Armero pretendiendo rendirles un homenaje a quienes no están con nosotros, pero nos acompañan en nuestra memoria brindándonos una posibilidad de hacer duelo y no dejar pasar desapercibido este evento.

VIDEOS

Centro de Interpretación de la Tragedia y la Memoria

A continuación, encontrará información sobre lo sucedido en Armero a partir de unos textos pedagógicos e imágenes ilustrativas sobre temas relacionados con la recuperación de la memoria histórica de Armero, labor investigativa que hemos adelantando a lo largo de los años con la ayuda de los armeritas. Ahora, queda aquí como testimonio para los armeritas y para el mundo. La idea del proyecto Armando Armero es identificar muchos sitios de nuestra antigua Ciudad Banca para reconstruir simbólicamente nuestro pueblo y armar nuestra historia, que cada día se nos va a pedazos. Relatos acompañados de una fuerte reflexión y carga educativa sobre los desastres naturales para aminorar los riesgos en este tipo de eventos imprevisibles, pero prevenibles en vidas humanas. Contamos con sus fotos documentos historias, aportes y donaciones para hacerlo realidad. Hay que volver a amar a Armero y cada armería guarda un pedacito de ese rompecabezas.

Usted esta aquí

Pero queremos que también esté aquí ayudándonos. Sobrevivió como yo o como él, o conoció a alguien cercano, o pisó las calles de esta ciudad desaparecida o se enteró por las noticias que Armero ya no existía. Solos no podemos recuperar para las nuevas generaciones la memoria de armero y hacer que esta rica zona del norte del Tolima como lo fue antes de la tragedia de 1985 vuelva a renacer. Por eso necesitamos de usted, de sus historias, de sus fotografías y de sus aportes y donaciones. Hasta ahora Armando Armero ha podido avanzar en su investigación gracias al apoyo de la AECI (Agencia Española de Cooperación Internacional), la empresa Valtec, aportes y préstamos de familiares. Pero no es suficiente. Usted también puede aportar y hacer posible este sueño de todos los armeritas para el país y para el mundo.





Hay que volver a armar Armero y cada armerita guarda un pedacito de este rompecabezas


¿Qué es un Centro de interpretación de la Tragedia y la memoria? Se podría decir que algo parecido en el mundo se da en Auschwitz, Polonia un lugar marcado por la perdida de no menos de un millón de vidas humanas producidas por el ser humano. En nuestro Armero hubo cerca de veinticinco mil (25.000) muertos causados por la fuerza de la naturaleza. La intención del centro de la ciudad europea, al igual que la de Centro de Interpretación de la Memoria y la Tragedia de Armero no es borrar la historia, sino crear conciencia e interpretar lo sucedido. En Armero, ubicamos a los visitantes espacialmente por medio de unas vallas que contienen la historia de los principales sitios de Armero haciendo especial énfasis en el respeto por los vestigios y la fuerza de la naturaleza, para así propiciar una reflexión sobre lo sucedido y de la importancia de la prevención de riesgo de los desastres que no son tan naturales.




Historias de Lava y Ceniza

Al parecer las primeras avalanchas en dirección a Armero ocurrieron entre 1100 y el 1200 A.C. Pero existieron tres manifestaciones importantes del Volcán Nevado del Ruíz registradas tanto histórica como geológicamente. La primera en 1595, la segunda en 1845 y la tercera en 1985. Entre estos tres eventos, el Volcán-Nevado se mantuvo en calma, salvo algunas manifestaciones menores como fumarolas y/o emisión de cenizas. En dos de las erupciones documentadas, las de 1595 y 1985, la actividad del Volcán- Nevado se había iniciado un año antes y continuó un proceso que fue decreciendo paulatinamente por un año. 1. Evento de 1595: El 12 de marzo, domingo de Lázaro de 1595, como a las 11 del día ocurrió una erupción con flujos piroclásticos que se convirtieron en lahares y devastaron los valles de Lagunilla y Gualí, causando más de 600 víctimas. El único testimonio directo conocido es el de tres viajeros que cruzaban la cordillera Central camino a Quindío. El padre Fabo (1926) lo señala y lo comenta pero aparentemente tomó los datos de Fray Pedro Simón quien aporta el único documento original conocido sobre la erupción, publicado en 1625 en sus conocidas notas Historiales de las conquistas en Tierra firme en las indias Occidentales. Se puede resumir esta erupción así: fenómenos premonitores desde varios días antes, explosión, eyección de cenizas y bloques, flojo de lodo por fusión de una parte del casquete glaciar del río Gualí y sobre todo en el Lagunilla. La mayor parte de la actividad parece haberse desarrollado hacia el flanco oriental del volcán No se conocen daños ni víctimas, dato que sin duda no hubiera escapado a Simón. 2. Evento de 1845: el 19 de febrero de 1845, según los testimonios del momento, hacia las 7 de la mañana se oyó un estruendo en el Volcán-Nevado del Ruíz al tiempo que se sentía un temblor en la tierra. Más tarde bajó por el río Lagunilla un gran flujo de lodo que se extendió no solo por el cauce que el río ocupaba entonces, sino por cauces antiguos desbordando la cuenca del Lagunilla rellenando una superficie de más de 100 km2 y generando aproximadamente 1000 víctimas fatales (las cifras de víctimas se acercan al total de los habitantes del área de ese momento). Se estima que el área afectada, fue de 12000 hectáreas. El flujo de lodo de lodo de 1845 fue documentado por el Coronel Joaquín Acosta (1800-1852) el primer geólogo colombiano. 3. Evento de 1985: El 13 de Noviembre de 1985, en horas de la tarde y de la noche ocurrió una erupción de características similares a la de 1595, coincidiendo en el mismo tipo de productos, en el sitio y en el mismo tipo de daños. Las muertes producidas en este desastre (25.000 aprox.) ocupan el cuarto lugar en la historia de las erupciones mundiales , después del Volcán Tambora en 1815 (92,000 aprox.) y el Volcán Krakatoa en 1883 (36000) ambos en Indonesia, y Monte Peleé en Martinica en 1902 (28000 aprox.).

Los desastres no son naturales...

La denominación desastre natural es muy común y se utiliza muy frecuentemente para referirse a la ocurrencia de fenómenos severos de la naturaleza. Pero en realidad, no basta con que se presente un fenómeno natural para que no haya un desastre; también es necesario que haya una población expuesta al fenómeno y que sea vulnerable o susceptible a ser afectada. Por ejemplo, una erupción volcánica en una zona deshabitada, donde los productos volcánicos no pueden llegar a afectar a nadie, no produciría desastre alguno. Por eso, sólo cuando en el área en que puede ocurrir un fenómeno natural –como una avalancha o una inundación- se encuentra población, viviendas, comercio y otros bienes que pueden ser afectados por el fenómeno, se dice que existe riesgo; es decir la posibilidad de que se presente un desastre en el futuro. Los desastres son la materialización del riesgo que, en muchos casos, se ha creado durante muchos años y generaciones; y no son simples hechos del infortunio. Armero fue destruido en 1845 cuando era un pequeño poblado y en 1985 porque, con los años, se volvió a reconstruir donde podían volver a ocurrir avalanchas o flujos de lodo provenientes de una erupción del Nevado del Ruiz, como había ocurrido antes. Sus habitantes, sus casas y todo lo que hacia parte de la población se localizó y creció en un área expuesta a esa amenaza volcánica. Su vulnerabilidad cada vez fue mayor, pues se olvidó lo que había pasado años antes. La predisposición y fragilidad física, económica, política y social y la falta de educación de la comunidad fueron las condiciones que facilitaron que se presentara el desastre al ocurrir la erupción del volcán de nuevo. Por eso, se puede afirmar que los desastres no son naturales; sólo sucesos que los desencadenan son realmente naturales. En este sentido, los desastres a la postre son riesgos mal manejados y por eso la enseñanza del desastre de Armero para la humanidad es que no se debe reconstruir la vulnerabilidad que existía antes, para no construir un futuro desastre de nuevo. Riesgo significa posibilidad de desastre; es decir la posibilidad de que un fenómeno o suceso peligroso se manifieste donde ya existe vulnerabilidad o predisposición de los elementos expuestos a sufrir daños o pérdidas. Los términos prevención y mitigación se utilizan para referirse a las actividades que se realizan para disminuir los factores de amenaza, exposición y de vulnerabilidad de la población y así reducir la posibilidad y la severidad de los desastres o daños en el futuro. A estas acciones se les denomina: gestión del riesgo. Por eso es fundamental comprender cómo surge, cómo aumenta, cómo se acumula la vulnerabilidad de la sociedad, pues la reducción de la vulnerabilidad debe ser un objetivo de la planificación del desarrollo, la seguridad territorial y de la calidad de vida de la gente.

Volcanes, montañas de fuego

En el interior de la tierra existe roca fundida, cenizas, gases ardientes y vapor de agua conocidos como magma que ayudada por la presión ejercida por los gases, busca ascender hacia la superficie a través de grietas y fisuras conformando los accidentes geográficos conocidos como volcanes. Cuando los volcanes están en montañas, muy altas, las bajas temperaturas forman nieve y hielo permanente sobre ellos y son llamados: Volcanes-Nevados. Tres cuartos de todos los volcanes del mundo se elevan cerca de la costa del Océano Pacífico. Este círculo de sitios calientes se llama el Anillo de Fuego. No es ningún accidente que tantos volcanes se ubiquen allí, el Anillo de Fuego es una zona donde las placas que componen la superficie de la tierra se encuentran entre sí. Los volcanes, ejemplos vivos de la dinámica del planeta, son los mejores testigos de que la tierra está en actividad continua y que así permanecerán durante largo tiempo. En la superficie de la tierra existen aproximadamente 600 volcanes pero muchos más surgen desde el fondo del mar. En conjunto, suman cerca de 1500 volcanes activos en el mundo. Los volcanes activos, son sólo una pequeña fracción de todas las montañas de fuego. Muchos otros están inactivos o “dormidos”, ya que no han entrado en erupción recientemente, pero sí lo hicieron hace millones de años y esta actividad se ha registrado históricamente. A pesar de esta aparente inactividad un volcán inactivo tiene la posibilidad de despertarse en cualquier momento. También hay volcanes extintos o apagados que tienen menos oportunidad de reactivarse. Todo tipo de volcán ya sea activo, inactivo o extinto es o fue importante. Los volcanes formarn el 80% de la superficie del globo terráqueo y la mayor parte de la tierra fértil así como el aire que respiramos proviene de antiguas erupciones.

¿Y cómo es un volcán?

El proceso por el cual el magma es expulsado suavemente o en forma explosiva, se denomina erupción volcánica. En cuanto el magma sale de la fisura, lo denominamos lava. Entre más caliente, la lava es más líquida y chorrea rápidamente. Cuando se enfría, se endurece y encierra burbujas de gas, las cuales forman huecos en la lava dura, como en los quesos. Cuando cesan las erupciones el volcán, el volcán queda en calma. Su actividad se reduce a la emisión de cenizas y/o a la emisión de gases o vapores, llamados fumarolas. Las cinco partes principales de un volcán son: 1. La Cámara magmática: localizada a una profundidad hasta de 150 km dentro de la tierra 2. La Chimenea: comunica la cámara magmática con el cráter y la superficie. Algunas chimeneas sólo despiden vapor de agua o agua muy caliente las cuales pueden convertirse en fuentes de energía muy valiosa. 3. El cráter. Es el orificio, grieta o fisura exterior de la chimenea por donde salen los materiales y tiene forma de embudo. Después de una gran erupción el cráter ancho es llamado caldera. 4. El cono volcánico: es la acumulación de los materiales arrojados por el volcán. 5. Los cráteres secundarios: son orificios diferentes al principal dentro de un mismo volcán. Por ejemplo, en el Volcán Nevado del Ruiz además del cráter principal llamado Arenas, existen dos cráteres secundarios denominados El Olleta y La piraña, los cuales no están en actividad actualmente

¿Y si el volcán hace "pum"?

Los gases disueltos en el magma hierven salen con fuerza, disparando y arrojando por el aire, lava y pedazos de roca que de acuerdo con su tamaño pueden considerarse cenizas o arena (partículas de menos de 2mm de diámetro), proyectiles y bloques o bombas (fragmentos de más de 64mm de diámetro). A estos pedazos se les denomina piroclastos (piros: fuego; clastos: fragmentos) y pueden ser incandescentes, es decir, al “rojo vivo”. Manifestación de una erupción: 1. Lluvia de piroclastos: afecta áreas dependiendo de la dirección del viento en el momento de la erupción. Los piroclastos más pesados caen rápidamente a distancias no muy grandes alrededor del cráter. Los más pequeños caen más lejos mientras la ceniza y la arena son arrastradas por el viento hasta lugares muy lejanos. La ceniza volcánica son diminutos fragmentos lacerantes de la roca que pueden afectar gravemente las vías respiratorias. 2. Flujos pirocásticos: son nubes de gas cargadas de cenizas y fragmentos incandescentes que se desplazan a altas velocidades por las laderas del volcán. Se observan en algunas erupciones explosivas y constituyen los productos volcánicos más destructivos y mortales. Debido a su fuerza y sus altas temperaturas arrasan lo que encuentra a su paso, incluidas construcciones, plantaciones o cualquier forma de vida. 3. Flujos de lava: se producen por la emisión y flujo de roca fundida a través del cráter. Rara vez ocasionan víctimas pues en la mayoría de casos son densas y bajan por la ladera del volcán lentamente. La trayectoria y la velocidad del flujo de lava dependen de la topografía así como de su volumen y viscosidad. Al igual que los flujos piroclásticos, los flujos de lava causan la destrucción total de lo que encuentran a su paso por la incineración, choque y sepultamiento. 4. Avalanchas: en los volcanes-nevados los flujos proclásticos y la emisión de lava a altas temperaturas derriten el hielo y la nieve que hay en la cima del volcán. El agua que resulta de este fenómeno arrastra tierra, rocas, árboles y objetos que encuentra a su paso, creando enormes flujos de lodo o escombros llamados avalanchas, que bajan rápidamente por las cuencas de cañadas, quebradas y ríos que nacen cerca del volcán. Estos flujos también pueden pasar por encima de colinas o cerros poco elevados y causar deslizamientos en las riberas de los ríos. Además, pueden avanzar decenas de kilómetros y dejar su carga (lodo, árboles, estructuras, rocas, etc.)en sitios alejados del volcán, formando capas de escombros varios metros de espesor. En algunos casos han sepultado poblaciones enteras o han cambiado el curso de los ríos. La destrucción de Armero fue el resultado de este tipo de fenómeno. 5. Lahares: son coladas de barro originadas en las pendientes de los volcanes-nevados cuando capas inestables de ceniza y tierra se saturan de agua por lluvias o deshielo y fluyen hacia abajo siguiendo los cursos de los ríos. 6. Gases: el magma contiene gases que se liberan a la atmósfera cuando ocurre una erupción. Debido a su contenido químico algunos pueden ser tóxicos y por lo tanto peligrosos para la vida y la salud. Algunos gases tóxicos son incoloros y más pesados que el aire y pueden fluir por las pendientes, acumulándose en valles o depresiones del terreno, poniendo en peligro la vida de las personas desprevenidas y/o animales por asfixia. Cuando las gotas de lluvia se mezclan con estos gases se convierte en lluvia ácida, que puede ser nociva para la piel y el sistema respiratorio. 7. Tormentas eléctricas: este tipo de tormentas es causado por la interacción de los gases arrojados por el volcán y la conductancia eléctrica entre las nubes, originando una gran cantidad de rayos y relámpagos. Además, facilitan la formación de fuertes aguaceros que pueden causar derrumbes. 8. Ondas de choque: cuando se presentan erupciones fuertes y explosivas se generan ondas de expansión del aire alrededor del volcán que se pueden causar efectos debido a su impacto. 9. Temblores: la erupción volcánica es capaz de producir movimientos de tierra que pueden ser de cierta importancia y causan efectos en las construcciones en las cercanías del volcán.

Nuestro volcán nevado del Ruiz

Colombia esta situada en una zona de interacción de tres placas tectónicas llamadas Nazca, Sudamericana y Caribe. Esta interacción ha generado varios sismos destructores y ha determinado una actividad variable de vulcanismo en la zona de la Cordillera Central en donde han sido identificados 32 volcanes. Allí está ubicado el Parque de los Nevados conformado por seis volcanes, tres de ellos con casquetes de hielo y evidencias de actividad cuaternaria, uno de los cuales es el Volcán Nevado del Ruiz. Los seis están circundados por numerosas poblaciones y zonas agropecuarias lo cual representaría un riesgo en cada erupción. El volcán Nevado del Ruiz se encuentra localizado en los límites de los departamentos de Caldas y Tolima, jurisdicciones de los municipios de Villamaría (Caldas) y Murillo (Tolima), a una distancia de 140 km al NW de Bogotá y a 28 km a SE de Manizales, con las siguientes coordenadas geográficas 4º 53’43” N. Y 75º 19’ 21” W, con una altura de 5321 m.s.n.m. Según INGEOMINAS (2000), el volcán Nevado del Ruiz es un Estratovolcán (de aspecto cónico, formado por superposición de materiales piroclásticos y coladas de lava) activo. Se eleva 5320 metros sobre el nivel del mal y su diámetro de base es de 12 a 15 km de longitud. El volcán está cubierto por un casquete glaciar con un volumen de hielo calculado en 1200 a 1500 millones de m3. En su actividad ha generado lavas, depósitos de flujos piroclásticos, oleadas pirocásticas, avalanchas de escombros y lahares. En el extremo norte del volcán se encuentra el cráter principal Arenas, que ha tenido erupciones recientes. Este cráter mide aproximadamente 870 x 830 m de diámetro y una profundidad de 247 m, y presenta intensa actividad fumarólica. En la época precolombina a éste cráter se le denominaba Cumanday (Cerro Blanco), Tabuchía (Candela o fuego) o Tama (Padre mayor o Grande). Los cráteres secundarios del Volcán- Nevado del Ruiz (La Olleta al este y la Piraña a nordeste) están inactivos.

Emilia, la Mula del gobierno

Con pantalón caqui, machete terciado, sombrero jornalero, algo así como una guerrillera de los tiempos de Desquite o Sangrenegra, recorrió las calles de Armero la cariñosa Emilia. Le decían también “La Capitana”, pero el apodo más común era, “la mula del gobierno”. Aunque no haya noticias de su contrato laboral, siempre rumoraron que trabajó para el municipio, de cualquier forma fue una trabajadora incansable que día a día, se la pasaba con la escoba y un machete, limpiando las calles o desyerbando las aceras. Desde tempranas horas se le veía por los lados de la plaza de mercado recogiendo desperdicios y papeles que iba amontonando en un costal. Los lecheros ue pasaban a esas horas dejaban vaciar algo de su caneca, mientras ella con un bocadillo veleño, les hablaba de política y de lo bonito que tenía el pueblo. Los deportistas que salían a esas horas no regresaban a sus casas sin antes brindarle a “la capitana” una empanada de las que vendían en los toldos de la plaza. Siempre se vistió de hombre y jamás se le vio con falda. “Desde chiquita me pusieron pantalones mijo, uno con este trabajo y de faltas cómo se le ocurre” contestaba un poco contrariada mientras seguía desyerbando. Trabajadora incansable para la que no existieron domingos o feriados. Emilia, otro de los tantos personajes que nos imaginamos caminando por alguna calle, con su pompo machete y su ollita de ilusiones.

Arana, Gallinazo con estilo

No propiamente era el Tarzán que de niño se añora conocer fuera de pantalla, aunque algo parecido en su vestimenta: descalzo y con bermudas de dacrón, su aspecto físico no superaba al de la pantalla. Era enjuto, moreno y muy rasurado en su cabeza, por el inmenso cariño podríamos decir, que el cantante Bono de U2, no tendría nada que envidiarle. Así se le veía por Armero no maromeando de bejuco en bejuco, pero si trepándose por las empinadas palmas, recogiendo cocos que le hacían por encargo, ejerciendo su oficio principal: bajador de cocos. Las palmeras con familia lo buscaban, tan pronto los vegetales empezaban a madurar a marrón. De todas formas fue nuestro “Tarzán”, quien a cambio de Jane gringa, dicen las malas lenguas tenía como amantes muchas de las loquitas del hospital psiquiátrico que se escapaban a deambular por el pueblo, en busca de otro ambiente distinto al que respiraban adentro con pastillas adormecedoras. Pero tenían que se bonitas para que Arana se fijara en ellas, para que comenzaran sus cortejos. Arana, sin invitación a vespertina, sin poemas o gaseosa La Bogotana (fábrica de dueños armeritas de esa época) las iba siguiendo por el pueblo, y luego de mil piropos las conducía al río Lagunilla. Allí, en cualquier playita las acostaba y luego de bañarlas pulcramente con un jabón que siempre cargaba en sus bermudas, les hacía el amor a su manera, teniendo solo como testigo las mismas aguas que un 13 de noviembre le arrebataron sus idilios. Decía que era su apartamento y que no necesitaba música, porque los zancudos sabían cantar a dúo. Luego regresaba orgulloso al pueblo a esperar que los cocos engordaran y a que sus “novias” adelgazaran su embarazo.

Miss Universo: Una negra sin pasarela

Fue una de las tantas pacientes que albergó el hospital psiquiátrico Isabel Ferro de Buendía, que de vez en cuando se escapaba a darse un paseo por el pueblo. Se le veía pasar por las calles completamente desnuda, sin traje de noche, ni en Kelinda o Catalina –marcas de esa época- . Ante la mirada no morbosa, las gentes de Armero se acostumbraron a su presencia. Le decían Miss universo por sus agraciadas proporciones, que cualquiera de las reinas de esta época envidiaría. De vez en cuando algunos de los ganaderos que se sentaba en el café ‘Ancla’, en medio de sus tragos le servían de espectadores, de jurado y le regalaban monedas, perono abusaron de su belleza. Dicen que ‘Arana’ se la llevaba para el río Lagunilla donde le hacía su original reinado. Muchachas como ésta, con su ausencia opacaron hasta siempres, personajes como ella hicieron caso omiso a los sermones de los curas, seres humanos que sólo vimos en Armero.

Toro y la Estatua

Don Luis, Toro sin caballo

Cojeaba y en su cabeza se dibujaba el perfecto peluqueado Humberto. No siendo un veterano de la guerra de Corea, fue una de esas tantas personas que se asoman a la tercera edad sin medallas o congratulaciones de pared. Los amigos le decían “Don Luis” y los estudiantes y niños del pueblo “Toro”, pero no por tener parecido con El Llanero Solitario, sino por poseer un genio que envidiaría un cornudo de lidia. La faena comenzaba cuando en sus oídos penetraba el sobrenombre de “Toro”, “porque a mí me bautizaron Luis y no me jodan más” gritaba mientras con un palo y un puñado de piedras los iba persiguiendo. Toro, despertó en los niños esa sensación de lo prohibido y lo censurable que se cortaba cuando irrumpían en jaurías a gritarle su apodo. Ese temor y rabia se manifestaba cuando el bastón del personaje iba alcanzando las asoleadas piernas de los uniformados del colegio Americano, del San Pio, o del Instituto Armero. Superado el mal genio del dueño del bastón, proseguía su rutina como cargador de canastos en los toldos del mercado, mientras los niños apretados por el hambre se dirigían presurosos en busca de su almuerzo. Sin embargo, el medio día no facturaba irreverencias. Ya sin uniformes y con su estomago repleto, trepaban en sus descoloridas ciclas en busca del personaje para gritarle otra vez por su sobrenombre. Unas veces con menos suerte las pedradas furiosas de “Toro” acertaban en los radios y llantas niqueladas de sus bicicletas, lo que hacía que el pupilo diera media vuelta, y aburrido se fuera para su casa a pensar que, en adelante, habría que usar motocicleta, o llamarlo por su propio nombre. Don Luis, con sus ondulados pasos daba media vuelta y muy orgulloso salía a comentar con sus amigos los rencores. Con otros personajes como él, particularmente con “La Estatua”.
Estatua de carne y hueso

Armero poseía una estatua que a cambio de coronas o discursos recibía monedas y que tenía por pedestal el andén de la esquina del Banco Cafetero, frente al Parque Los Fundadores. Ahí siempre se le veía, sin la expresión taciturna de los próceres que embalsaman por decreto, se sentaba con sus trapos, cobijas de nylon y un desocupado tarro de aceite Esso que le servía de alcancía, a esperar el sonido característico del metal. “Mi reina una monedita”, exclamaba al paso de las faldas blancas que rozaban por su cara. Uno de sus mejores amigos fue “Toro”, con el que a diario se le veía conversando en el mismo sitio. Nunca se enojó porque alguien le echara algo en su tarrito, recibía de buen genio lo que buenamente pudieran depositarle los transeúntes sin apuros. Así transcurrieron la mayoría de sus días, inmóvil como una estatua, pero sin congelarse de tristeza. Por esto la gente lo llamaba “La Estatua”, otros le decían “El Diablo”, por su nariz puntiaguda y su barbilla parecida al logotipo de los fósforos. Siempre sonreía y en el mismo lugar lo vimos hasta altas horas de la noche, bañado por las luces de neón de la esquina que reflejaban su pedazo de costal, su tarro y su efigie iluminada que el sol de la mañana hacía más visible.

Kung Fu

Los niños le decían así por su parecido con el padre del personaje de la serie de televisión que llevaba el mismo nombre, Hubiera podido ser El pensador de Rodin del pueblo, pero lo llamaron Kung Fu. Dormía cerca al parque del Tibolí, donde terminaba la carrera 11. Inofensivo, pensativo, meditabundo, silencioso, nunca respondió más allá de un buenos días, tampoco imaginó que un día una avalancha lo borraría con su pueblo. Pocos datos se tienen de este personaje que con toda seguridad no sabía karate, pero que vio pasar los días sin darle patadas a los bondadosamente siempre le dieron una moneda o un plato de comida.

Omaira Sánchez Garzón

Omaira mito. Omaira símbolo. Omaira mediática, tantos calificativos para quien padeció ante los flas de los reporteros gráficos y las miradas de los periodistas y curiosos una agonía de 60 horas y no pudo ser rescatada viva. Sólo los medios de comunicación lograron sacarla pero en portadas de revistas, periódicos y en canales de televisión. Cierto es también que otros niños o adultos padecieron una angustia similar en su soledad o en sitios donde los reporteros no pudieron entrar, también es verdad que Omaira murió en este lugar ahora lleno de exvotos y peticiones donde algunos la quieren convertir en santa. Algo muy especial de la pequeña fue su tesón, alegría y entereza con las que manejó el dolor de esos días y habló a los comunicadores, curiosos y gente a su alrededor. Esta tierna y dulce niña quien nació en Armero el 28 de agosto de 1972, hija de Álvaro Enrique Sánchez y Aleida Garzón cursaba el primer grado de secundaria en el colegio la Sagrada Familia y estaba preparando sus exámenes finales cuando se vino la avalancha y la arrastró junto con su padre, su tía Yinet Soliria y su prima de 45 días de nacida. Álvaro Enrique alcanzó a levantar a su hijo del mismo nombre hasta el borde de la puerta de la habitación principal. Omaira se protegió bajo la cama con su tía y su prima. El hermano logró salvarse, pero el padre, su cuñada y su hija quedaron a merced de la inclemente avalancha de lodo y piedras. A Omaira la arrastró la avalancha hasta este lugar quedando sumergida y aprisionada con medio cuerpo entre el fango y el agua de donde no pudo ser sacada con vida por la falla en las motobombas. Los que la conocieron aún la recuerdan con su uniforme a cuadros caminando desde el barrio Santander hasta el barrio 20 de julio al colegio La Sagrada Familia, allí era respetada por ser la mejor estudiante, quería ser arquitecta, siempre aplicada en sus estudios según sus compañeros de curso. También era amante de la música y del baile, amor que transmitía en las danzas que más le gustaba y que bailaba en la Sagrada Familia: el bunde tolimense y el sanjuanero.

Teatro Bolivar

En un bello edificio de tres plantas propio de la arquitectura de los años 50, funcionó el Teatro Bolivar en la carrera 16#25/28. Con alegría los ojos ávidos de los armeritas pudieron apreciar las primeras series de Rocky y Tiburón y con sensualidad apreciaron películas como ‘Cuando las colegialas crecen’ o Bilitis y con humor casi todas las series, poco serias de Cantinflas. Adentro en un ambiente de cortinas rojas y muchos ventiladores rodaban las cintas por lo general en dos horarios: vespertinos y noche. Hacia los años 50 se incendió y con la misma magia que produce el cine a los pocos días sus ventiladores y pantalla se volvieron a prender y a proyectar cintas románticas como ‘Katia y Nerón’, ‘Papalón Casid’, ‘El Indio Jerónimo’ y ‘Libertad la Marque’. Para cada función se hacían los preparativos como si de una fiesta se tratara, por supuesto crispetas y la gaseosa preferida de los armeritas: La Bogotana. A las afueras del teatro la gente recuerda a Don Ignacio, que vendía sus famosos helados con crema de leche y a una señora de edad que vendía chuzos de carne de la mejor calidad. Los recuerdos de su sala plena, con sus elegantes y olorosas cortinas a cigarro entre las que se asomaban varios ventiladores que ayudaban a resistir el sofoco del calor, que se acentuaba al lograr llenos completos, para estrenos de películas, veladas de clausura o presentaciones de los colegios. Actos de beneficencia en los que muchas veces hizo estremecer al público la voz frenética de Gilma Ávila Guzmán, cuando declamaba poesías de corte popular como: “El Duelo del Mayoral”, “El Seminarista de los Ojos Negros”, “A solas”, o “El Brindis del Bohemio”, sólo quedaron en la memoria de los que asistieron a este teatro. Algunos armeritas aseguran que en 1985 se presentó Las ultimas noches de Pompeya, cinta premonitoria si le hacemos eco a las palabras de “Charcas”, un habitante de Armero, que luego de verla llegó consternado al Café Ancla dijo: “..esa vaina de Pompeya nos puede suceder a nosotros aquí”. Esta anécdota quizá obedezca a la imaginación. De cualquier forma la realidad siempre supera a la ficción.

Hospital Psiquiátrico Isabel Ferro de Buendía

El Hospital Psiquiátrico Isabel Ferro de Buendía, cuyo nombre hace homenaje a una mujer dedicada y preocupada por las problemáticas de salud mental en la región, fue creado y construido con ayuda del Ministerio de Salud alrededor de la década de los 70. Ubicado en Armero por su estratégica situación geográfica, siendo el único en toda la zona necesario, no solamente para el pueblo, sino para todos los habitantes del norte del Tolima y los municipios circunvecinos de los departamentos de Cundinamarca y Caldas, llegó a solucionar muchos problemas mentales. Cuando se planteó el Hospital, la mayoría de la población se opuso a la creación del proyecto ya que se tomó el funcionamiento de este como una afrenta y se creía que iba a traer una serie de enfermos que se desplazarían por toda la ciudad, fue necesario dialogar con los directivos, pero con el paso del tiempo se demostró que era una solución para los conflictos psíquico y psicológicos de la región. La gente recuerda la idoneidad del Doctor La Rota y la labor del Doctor Jairo Luna Acosta, un médico psiquiatra joven y abierto a hablar con la gente, el cual logró hacer un puente para que la comunidad entendiera que el hospital en ningún momento se podía convertir en una afrenta sino que era un bien necesario para los armeritas. Algunos pacientes se volaban y deambulaban por las calles de Armero, para darse un paseo por el centro del pueblo. Algunos de ellos regresaban, otros eran recogidos por los funcionarios del psiquiátrico. Hacia finales de 1974 las autoridades de salud del Departamento del Tolima solicitaron a la Pontificia Universidad Javeriana su apoyo para la evaluación y elaboración de una propuesta de reestructuración del Hospital Psiquiátrico Isabel Ferro de Buendía de Armero en el cual se enfatizó en la atención primaria en salud mental y los esquemas de la psiquiatría comunitaria. Este proyecto finalizó con la avalancha que desapareció a Armero, con ella el Hospital, cerca de 90 pacientes que se encontraban en ese momento y no pocos médicos, enfermeras, psicólogos, terapeutas ocupacionales y residentes de psiquiatría.

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